La despensa

27 de septiembre 2016

El caqui

El caqui es una fruta con un alto poder antioxidante que va muy bien en otoño para prepararse para los retos del invierno.

caqui-dins-text2Comer un caqui maduro es como abrir un tarro de mermelada. Esta fruta otoñal, dulce como ninguna, típica de aquí y con una textura de pulpa acuosa y piel fina –casi transparente– esconde tesoros nutritivos en forma de poderosos antioxidantes que nos ayudarán a prepararnos para afrontar los retos de la vida en general y del invierno en concreto. 

Su nombre botánico, Diospyros kaki, ya tiene un significado que hace intuir el potencial celestial de esta fruta: ‘fuego’ (pyros), ‘divino’ (Dio) por el color rojizo de su piel y la gran dulzura cuando está madura. Se cree que se empezó a cultivar hace dos mil años en China y que, de allí, en el siglo XIII, se extendió a Europa gracias a los viajes de Marco Polo. En cualquier caso, estamos ante una fruta con un potencial antioxidante enorme y con efectos beneficiosos notables sobre el organismo que descubriremos a continuación.

Propiedades nutricionales

El caqui es mayoritariamente agua (80%), hidratos de carbono en forma de azúcares (15%), poca proteína (menos del 1%) y nada de grasa. A pesar la proporción de azúcares, tiene solo un poco más de calorías que la media de las frutas (66 kcal por 100 gramos de caqui, frente a 30 a 50 kcal por 100 gramos de fruta); pero como normalmente comemos pocos, no supone un exceso de calorías en la dieta.

Muy rico en vitamina A y carotenoides (provitamina A): 100 gramos de caqui aportan 240 microgramos de vitamina A, una tercera parte de lo necesario a diario (800 microgramos). Además de esta vitamina, también contiene grandes cantidades de carotenoides (1.420 microgramos), que son muy antioxidantes y que el cuerpo también puede transformar en vitamina A, esencial para el buen funcionamiento de la vista, para la formación de determinadas sustancias que forman parte de la piel, los huesos, las mucosas y el sistema reproductivo. Esta vitamina está especialmente indicada para mujeres embarazadas, niños y personas con medicación.

Es una fuente importante de vitamina C: es una fruta con un contenido moderado de esta vitamina (7 microgramos por 100 gramos), pero, sin embargo, es una buena fuente de ella. Interviene en la formación de colágeno (importante para la piel y articulaciones), glóbulos rojos, huesos y dientes; favorece la absorción del hierro de los alimentos con los que se acompaña y previene la actividad negativa de los radicales libres.

Alto en potasio y bajo en sodio: el caqui contiene cantidades significativas de potasio (171 miligramos por 100 gramos). Este mineral es importante porque interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de las células. Además, es necesario para transmitir y generar el impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Esto lo hace especialmente interesante para evitar calambres. Asimismo, el caqui contiene poco sodio (sólo 2 miligramos por 100 gramos) de modo que, junto con toda su agua, tiene un efecto diurético.

Rico en fibra: el 2,5% del peso del caqui es fibra, la gran mayoría de la cual, soluble –principalmente pectina y mucílagos–; así pues, contribuye a mejorar la flora digestiva (efecto prebiótico) y evita la reabsorción intestinal del colesterol excretado por el hígado. Por tanto, nos ayuda a regular los niveles de esta grasa en sangre.

Efectos sobre el organismo

Es una de las frutas con más antioxidantes: ¡El caqui es todo un campeón de la lucha contra la oxidación! La razón: contiene cantidades destacables de sustancias como la vitamina A, los betacarotenos, compuestos fenólicos y otros antioxidantes (como las proantocianidinas). Todo ello le confiere una capacidad antioxidante superior a otras frutas reconocidas, como la manzana, la uva o el tomate. Estos antioxidantes tienen un efecto potente a la hora de contrarrestar el efecto de los radicales libres, que son los responsables del envejecimiento celular y de todas las consecuencias asociadas, tales como la pérdida de visión, el cáncer, problemas cardiovasculares, envejecimiento de la piel.

Efectos anticancerígenos demostrados: hay estudios que destacan la importancia de que las mujeres tomen habitualmente caquis para prevenir el cáncer de tiroides. Por otra parte, otros estudios destacan que es antitumoral; no se sabe muy bien por qué mecanismo, pero apuntan a un ácido que contiene esta fruta y que destruye (apoptosis) las células tumorales en general y de la leucemia en particular. Finalmente, también es importante el papel protector de sus principios antimutagénicos, especialmente de un tipo de antioxidantes, las fisetinas, que son antiinflamatorias y anticarcinogénicas.

Efecto antiviral potente: hay evidencia científica de que el extracto de caqui poco maduro, precisamente por la concentración de taninos, tiene un efecto inhibidor muy fuerte ante todo tipo de virus comunes (gripe, gastroenteritis, etc.); incluso comparado con otros alimentos que también tienen muchos taninos –como el té verde o la acacia– el caqui es el ganador indiscutible.

Un montón de efectos beneficiosos para el organismo: algunos estudios científicos muestran los efectos favorables de esta fruta gracias a la combinación de los compuestos activos (tales como aminoácidos, carotenoides, flavonoides, taninos y vitamina A). En concreto, se ha demostrado que el caqui es útil en casos de diabetes, colesterol, hipertensión, arteriosclerosis (obstrucción de los vasos sanguíneos), dermatitis alérgica y enfermedades inflamatorias alérgicas.

No es recomendable para personas con insuficiencia renal: precisamente porque contiene mucho potasio, las personas con problemas de riñón deberían evitar consumir en exceso.

Cambios vitales

El caqui es una fruta ideal y perfecta para el otoño, porque nos permite sustituir la función antioxidante del tomate cuando ya no es temporada.

Tradicionalmente, los que son poco maduros se han utilizado para combatir la diarrea y la inflamación intestinal, gracias a la astringencia que le confieren sus taninos. En cambio, maduro, tiene un contenido de fibra –especialmente la soluble– que contribuye a mejorar el tránsito intestinal.

El autor Paul Pitchford, en su libro Sanando con alimentos integrales, dice que considera el caqui, desde el punto de vista energético, una fruta con efecto muy enfriador sobre el organismo. Elimina el calor de los pulmones, los humedece y ayuda a eliminar flemas, reconstruye los fluidos del cuerpo, tonifica el bazo y el páncreas, ablanda las membranas de las mucosas del aparato digestivo y es especialmente indicado para aliviar las inflamaciones gastrointestinales.

Como se cocina

Hay variedades dulces y astringentes, que se deben cosechar bien maduras para que se puedan comer o bien deben someterse a un tratamiento específico para hacerlas madurar (se colocan en cámaras con una atmósfera controlada y rica en alcohol). Así se elimina el sabor astringente, se facilita el transporte y la manipulación (se puede pelar como la manzana). Desde Soycomocomo, recomendamos informarse y elegir siempre fruta que ha madurado en el árbol porque tiene más propiedades (el contenido en antioxidantes aumenta con la maduración al sol, por ejemplo).

A la hora de comprar caquis, hay que fijarse en el punto de maduración y elegir los que tengan la piel entera, el cáliz completo y un poco de tallo. Los mejores caquis son los que, si ejercemos presión, se nos hunde el dedo un poco y que tienen la pulpa blanda.

Si, en cambio, encontramos caquis poco maduros, el consejo para que acaben de madurar en casa es colocarlos en una bolsa con otras frutas: plátanos o manzanas verdes, porque, a medida que van madurando, van desprendiendo etileno, que hace madurar al caqui. Una vez maduro, lo debemos conservar en la nevera y consumirlo pronto.

El caqui se come con cucharilla o en forma de puré crudo. Si tenemos caquis muy maduros los podemos batir juntos y añadir unas gotas de limón a la crema para que se conserve y se preserve de la decoloración.

El caqui no se puede cocinar porque pierde algunas vitaminas y antioxidantes; es mejor comerlo siempre crudo. Si la textura gelatinosa no os parece agradable, en el apartado de recetas básicas hay unas propuestas crudiveganas que os sorprenderán (doughnut, mousse y natillas).

Cultivo ecológico, cercano y de temporada: el caqui es una fruta muy delicada y frágil, difícil de transportar. Por lo tanto, cumple todos los requisitos para que la mejor opción sea el producto local y de temporada. Además, España es uno de los productores principales de caquis europeos. Con el caqui, aconsejamos buscar siempre la opción ecológica, porque es la única forma de estar seguros de que no ha sido tratado con agrotóxicos ni con fertilizantes sintéticos.

Recetas básicas

Para algunas personas, el caqui tiene una textura difícil; puede resultar demasiado gelatinoso y por eso hemos pedido a los amigos del blog de Kijimuna’s Kitchen que compartan sus deliciosas recetas crudiveganas, en las que consiguen resultados alucinantes como éstos:

Doughnut crudo de caqui con mermelada de ciruelas

Mousse con canela de caqui, espinacas y algarroba

Natillas de caqui

Resumen

El caqui es una fruta con un alto poder antioxidante que va muy bien en otoño para prepararse para los retos del invierno.

Montse Reus
Dietista y Ambientóloga

Montse Reus

Ya puedes pedir cita con
Montse Reus en La Consulta
936 338 063 Correo electrónico

Comentarios
PUBLICIDAD

Ver todos los artículos

volver  —  arriba