La despensa

15 de febrero 2016

Las mandarinas

Son unas frutas de temporada que todo el mundo conoce, sobre todo por su contenido en vitamina C. Hoy descubriremos que, además de la pulpa, también podemos aprovechar las virtudes de su piel.

mandarina-e1327270096153Son unas frutas de temporada que todo el mundo conoce, sobre todo por su contenido en vitamina C. Hoy descubriremos que, además de la pulpa, también podemos aprovechar las virtudes de su piel.

Las mandarinas son una fruta de invierno, pero debido a su efecto refrescante no conviene abusar de su consumo, sobre todo si somos personas con signos de frío (frioleras, con frío en las manos, con la lengua blanquecina, con tendencia a tener diarreas, etc. ) o estamos resfriados. En cambio, todo el mundo puede beneficiarse de los efectos relajantes y calentadores de infusionar su piel seca.

Propiedades nutricionales

Las mandarinas contienen vitamina C, algo menos que las naranjas, pero aún en cantidades apreciables. Así, una naranja contiene 50 mg de vitamina C por cada 100 g de alimento, mientras que la mandarina contiene 30. Para que os hagáis una idea: uno de los alimentos comunes con más vitamina C son las moras (210 mg), pero no son de temporada de invierno; también la tienen en cantidades apreciables el brócoli (115 mg) y la col (90 mg), que sí encontramos en invierno y, además, nos calientan bastante el organismo.

Pero, ¿cuánta vitamina C necesitamos? Pues la cantidad oscila entre los 60 y 70 mg/día. Estas necesidades aumentan durante el embarazo, la lactancia y situaciones de estrés, de adición al tabaco o al alcohol y cuando se toman algunos tipos de medicamentos (aspirinas, antibióticos, cortisona, tranquilizantes o píldoras anticonceptivas). Finalmente, también aumentan las necesidades de vitamina C si se tiene una enfermedad infecciosa (resfriado, gripe, infecciones de orina, de oído, etc.).

La vitamina C es una vitamina hidrosoluble, esto quiere decir que se elimina fácilmente por la orina y que se debe tomar diariamente con la comida, ya que no se almacena en el organismo.

Siempre que comamos mandarinas será mejor tomar la pulpa entera, es decir, no solo el zumo, ya que así aprovecharemos los efectos reguladores intestinales de la fibra, y la acción acidificante en el organismo será menos severa.

Efectos sobre el organismo

Os sorprenderá saber que las investigaciones sobre la acción de la vitamina C en la prevención de los resfriados no son concluyentes… Pero, entonces, ¿para qué sirve la vitamina C?, os preguntaréis. Las vitaminas, en general, son unas sustancias indispensables para la vida que el organismo no puede fabricar y que, por tanto, se deben tomar principalmente con la alimentación. La vitamina C, por ejemplo, interviene en múltiples reacciones metabólicas, actúa como antioxidante y ayuda a absorber el hierro de la dieta.

La piel de los cítricos, la que normalmente tiramos a la basura, es muy valiosa. Además de ser relajante y calmante, es rica en antioxidantes flavonoides, entre los que destaca la hesperidina, que protege la salud de las arterias. Los flavonoides son unos pigmentos naturales que podemos encontrar en algunas plantas. De la misma manera que ayudan a las plantas a protegerse de las radiaciones solares evitando su oxidación, también nos pueden ayudar a fortalecer y rejuvenecer los tejidos del organismo. Además, mejoran la resistencia y la permeabilidad de los vasos sanguíneos, y algunos pueden actuar como antitrombóticos, antiinflamatorios y protectores del hígado. La mayor parte de los flavonoides están en la piel y en las capas más externas de las frutas y verduras, las zonas más expuestas a la luz.

En la medicina tradicional china, la piel de la mandarina se utiliza para eliminar la humedad cuando la persona presenta síntomas de frío, por ejemplo en casos de edema o hinchazón en los pies, tobillos y piernas. También ayuda a expulsar la arenilla de los riñones.

La piel fresca y rallada finamente es un buen acompañamiento para ensaladas, vinagretas y cremas de verduras.

Cambios vitales

Los azúcares naturales contenidos en las mandarinas y sus propiedades refrescantes las pueden convertir en un muy buen sustituto natural y saludable de los alimentos malsanos que contienen edulcorantes químicos y refinados (los refrescos, bollería, etc.).

Las mandarinas son un alimento de naturaleza térmica enfriadora; esto quiere decir que nos ayudan a regenerar los fluidos del organismo, a refrescar y a hidratar a las personas que fácilmente pierden líquidos por calor, se sienten secas y en exceso calurosas sobre todo debido a procesos patológicos, o bien que hacen una actividad física intensa o están expuestas a temperaturas elevadas. También pueden ayudar a bajar la fiebre alta.

Por el contrario, esta acción refrescante de las mandarinas no es recomendable para las personas que tienen síntomas de frío (frioleras, con frío en las manos, con la lengua blanquecina, con tendencia a tener diarreas, etc.) o cuando estamos resfriados sin fiebre. En estos casos, no conviene comer ninguna, o como máximo una o dos al día. En cambio, sí que nos puede beneficiar la infusión de la piel, que explicamos en la receta.

En general es importante consumir siempre fruta que haya madurado en el árbol. Este hecho se ha comprobado en particular para los cítricos (Pitchford, Sanando con alimentos integrales): en los cultivos industriales de cítricos la fruta la cosechan varias semanas antes de que madure, y en este caso no tienen los mismos beneficios saludables que las variedades que lo han hecho al sol; además, en algunos casos, pueden contener sustancias demasiado ácidas para el organismo.

Como se cocina

A la hora de comer mandarinas es importante recordar lo que ya se mencionó en este artículo dedicado a la fruta y los niños. No se debe mezclar la ingesta de frutas ácidas y dulces. Sí, lo sentimos, pero ha llegado la hora de decir adiós a las macedonias. No es una buena idea comer al mismo tiempo estos dos tipos de frutas porque no se digieren bien.

Otro principio que debemos tener en cuenta es comer las mandarinas entre horas y no como postre. Teniendo en cuenta que la fruta sale del estómago después de un periodo de tiempo de 20 a 40 minutos, es importante no comerla con otros alimentos, porque pueden producirse fermentaciones, hinchazón e incluso diarreas (Moritz, Los secretos eternos de la salud). El mejor momento para comer fruta es a media mañana o media tarde.

Cultivo cercano y ecológico: preguntad siempre por la procedencia de la fruta y el tiempo que hace que la han cosechado, tenéis derecho a saberlo. Optad siempre por fruta fresca cercana y que haya madurado en el árbol, e idealmente que sea de cultivo ecológico, especialmente si queréis aprovechar su piel. Aprovecha que ahora es temporada de las Clementinas del Delta del Ebro.

Recetas básicas

Infusión de piel de mandarina (receta extraída del libro Tratamientos naturales al alcance de todos, de Olga Cuevas y Lucía Redondo).

Esta receta, además de aprovechar los beneficios de la piel de la mandarina que acabamos de explicar (efectos antioxidantes, ayuda para expulsar arenilla de los riñones, etc.) tiene una naturaleza tibia, por lo que nos ayuda a calentarnos en invierno y es muy relajante, ideal para antes de ir a dormir.

Por tanto, cuando comáis mandarinas ecológicas no tiréis la piel. Se deben pelar de manera que quede una espiral continua. Se seca en una cuerda como si fuera una pieza de ropa y una vez seca, se puede cortar en trocitos y guardar en un frasco de vidrio. Para preparar la infusión se pone a hervir un vaso de agua y se añade una cucharada sopera de pieles troceadas. Se cuece durante 5 minutos y se deja reposar 10 minutos más. Tomad una taza de esta infusión y, si lo deseáis, podéis endulzarla con un poco de miel.

Es muy importante que cuando utilicemos la piel de las mandarinas sean de cultivo ecológico, con lo que nos evitamos ingerir las sustancias químicas que normalmente se añaden a las de cultivo convencional para proteger la fruta y mejorar su conservación.

Resumen

En resumen, las mandarinas son una fruta muy refrescante que conviene tomar con moderación si tenemos síntomas de frío. Su piel, en cambio, nos calienta y nos proporciona un efecto relajante.

Montse Reus
Dietista y Ambientóloga

Montse Reus

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