El invitado

25 de julio 2016

Diremos adiós al " hangry ", esta combinación de hungry y angry en inglés que significa ' hambriento ' y ' enfadado

Eva Muerde la Manzana publica su primer libro “Paleo sin excusas”, un compendio de recetas, menús y recomendaciones alimentarias paleo único

Edurne Ubani en internet es conocida como Eva muerde la Manzana, el título de su conocido blog donde hace divulgación de la dieta paleo. Acaba de publicar su primer libro, en formato digital “Paleo sin excusas”, un compendio de recetas, menús y recomendaciones alimentarias paleo único.

¿De quién oíste por primera vez la palabra paleo?

Descubrí el estilo de vida paleo hace unos ocho años. Por aquel entonces no tenía ninguna enfermedad grave, pero sí una larga lista de dolencias a las que los médicos no daban importancia. Tan solo se limitaban a recetarme medicamentos para intentar ocultar los síntomas y repetirme que “esto es lo que hay, tendrás que aprender a convivir con ello”. Esta lista era extensa, pero en resumen se trataba de problemas digestivos, estreñimiento, gases, acné adulto, infecciones de orina muy frecuentes, alergias respiratorias severas y desequilibrios hormonales. Además de todo esto, pesaba casi veinte kilos más.

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De hecho, fue ésta la razón por la que comencé a buscar algo más allá de las dietas que ya no me funcionaban (ya me había mentalizado de que los demás problemas me acompañarían de por vida, pero a una todavía le queda ser coqueta).

Comencé a investigar. Un sitio me llevaba a otro, y al final todos los caminos iban a Roma, que en mi caso era la web de Mark Sisson, “Mark’s Daily Apple”, que fue donde descubrí lo paleo. De hecho, el nombre de mi web en parte es una dedicatoria a Mark). Comencé leyendo The Primal Blueprint y el libro de Robb Wolf, navegué por blogs americanos y, poco a poco, fui poniendo en práctica lo que iba aprendiendo.

¿Crees que tus problemas de salud no se podrían resolver siendo más flexible e introduciendo, por ejemplo, cereales integrales en tu dieta?

Dentro de este mundo paleo, soy una persona bastante flexible y abierta en lo que se refiere a reglas en torno a la dieta. Prefiero no basar mis decisiones alimentarias en preguntas como “¿Es esto paleo?” , sino en otras como “¿Es ésta una buena elección para mí?”. De hecho, hoy en día, y por mis propias necesidades de salud, incluyo ciertos alimentos que no se consideran estrictamente paleo, como los lácteos crudos y enteros, ciertos pseudocereales sin gluten e incluso, ocasionalmente, algo de arroz. Al fin y al cabo, opino que el concepto paleo es alimentarse de la forma más adecuada para cada uno como ser humano único e individual.

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Dicho esto, antes de cambiar mi forma de alimentación, comía lo que se podía considerar una dieta bastante saludable: comidas caseras, cereales –tanto integrales como no–, hacía mis propios panes en casa… Pero mi sistema digestivo estaba tan dañado que a mi cuerpo le costaba absorber muchos de los nutrientes de los alimentos que formaban parte de mi dieta, por no hablar de la inflamación que tenía a nivel general, causada por mi sensibilidad al gluten no celíaca, que estaba constantemente alimentada por esos cereales que consumía día tras día.

En unos meses, no sólo fui perdiendo esos kilos que quería quitarme de encima, sino que mi salud también empezó a dar un giro muy evidente (por ejemplo, de no poder apenas salir a la calle por mis alergias y estar totalmente dopada a base de antihistamínicos, hasta deshacerme por completo hasta de la última señal de que ese problema hubiera existido alguna vez).

¿Qué es lo más impactante que se nota cuando se hace una dieta paleo?

Cuando cambiamos a este estilo de alimentación, notamos cambios muy positivos. Experimentamos todo tipo de transformaciones a medida que el cuerpo se va equilibrando y creando homeostasis.

Podría hacer una larga lista con los cambios más comunes que suele experimentar la gente, pero quizá una de las cosas más impactantes sería el aumento en los niveles de energía. Al eliminar alimentos inflamatorios y sustituirlos por verduras, frutas frescas y grasas saludables, permitimos que nuestra fisiología funcione de forma más eficiente. Por supuesto, cada cuerpo es diferente, pero en general todo el mundo funciona mucho mejor eliminando productos procesados y conservantes químicos. Además, podremos decir adiós al “hangry” –esa combinación de hungry y angry en inglés que viene a ser ‘hambriento’ y ‘enfadado’), que suele ser algo muy común para muchas personas. Esto ocurre cuando bajan los niveles de azúcar en sangre y de repente sentimos hambre acompañada de irritabilidad, cansancio, desorientación y mareo. Cuando cambiamos a este tipo de alimentación, la energía que conseguimos de las grasas, proteínas y carbohidratos saludables se va liberando poco a poco durante el día. El resultado es que los niveles de azúcar en sangre se mantienen estables y pocas veces experimentamos bajones de energía. El hambre va apareciendo de forma gradual sin los desagradables altibajos emocionales.

 “Podemos decir adiós al “angry” -esta combinación de hungry y angry en inglés que significa ‘hambriento’ y ‘enfadado”

Otros beneficios pueden incluir mejoras en la calidad de la piel, reducción del acné, mejores digestiones, disminución o eliminación de la hinchazón y los gases, reducción de alergias y problemas respiratorios, mejor calidad del sueño y pérdida de peso, entre muchos.

¿Podemos pensar que la paleo es una moda que pasará de largo un día u otro?

En general, las dietas de moda sirven para perder peso a corto plazo y suelen utilizar trucos para ocultar cómo funcionan en realidad: una reducción extrema en la ingesta calórica. Suelen jugar con la montaña rusa psicológica del autodesprecio y el deseo de obtener resultados inmediatos, y se aprovechan de la motivación a corto plazo hasta que la persona que está a dieta acaba desmotivada y se la salta, y finalmente se culpa por no tener fuerza de voluntad o por ser una vaga. En resumen: suelen estar diseñadas para un uso a corto plazo, ya que son insostenibles. Se centran en la pérdida de peso y no en la salud, y prometen beneficios milagrosos o afirman cosas que son demasiado buenas para ser verdad.

Está claro que la paleo es muy distinta a las típicas dietas de moda. En este estilo de alimentación hay una variedad saludable y sostenible de ingredientes. No es restrictivo: no se cuentan calorías ni se reduce el tamaño de los platos hasta el punto de dejarnos constantemente con hambre. Además la pérdida de peso o su estabilización no es más que un extra añadido.

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Es posible que el propio término paleo y esas imágenes de cavernícolas que suscita la palabra y que se utilizan en muchas ocasiones hagan que el movimiento de salud ancestral no parezca más que otra dieta de moda. Si intentas imaginar la “dieta de moda de los hombres de las cavernas”, puede que pienses en cosas como comer carne cruda (insostenible y restrictivo), un puñado de reglas arbitrarias (esto es lo que hacía el hombre del Paleolítico) y un culto descabellado con seguidores lunáticos. Pero ésta es una caricatura que para nada tiene que ver con la dieta paleo de verdad. Si este estilo de alimentación fuera una moda, sería la moda más antigua del mundo, ya que de un modo u otro nos ha acompañado durante miles de años.

“Es posible que el término paleo mismo y estas imágenes de cavernícolas que suscita la palabra no parezca más que otra dieta de moda”

La imagen troglodita puede que vaya desapareciendo –y eso espero–, pero la dieta paleo está desafiando a las recomendaciones desfasadas sobre las grasas saturadas, el colesterol, los cereales y la sal, y vamos a tener paleo para rato.

¿Detrás de los que siguen una dieta paleo hay un tipo de personas con una personalidad parecida?

Hay distintos tipos de persona que se acercan a este estilo de alimentación por razones muy diversas. Hay deportistas que desean mejorar su rendimiento, gente con enfermedades crónicas, personas con cuadros autoinmunes y otras a las que no les pasa nada en concreto, pero les pasa de todo. También está quien aparentemente disfruta de una buena salud, pero está concienciado y cansado de consumir productos procesados y desea volver a una forma más tradicional de alimentarse, prescindiendo de productos en cajitas de colores con muy buen marketing. Quizás, lo que nos une a todos es que esto no es una dieta pasajera, sino un estilo de vida que no sólo se centra en lo que ingerimos, sino que va abarcando otros apartados tanto o más importantes, como la calidad del sueño, la reducción del estrés, pasar tiempo en la naturaleza y bajo el sol, el ejercicio y las relaciones sociales. Todo lo demás acaba encajando a medida que escuchamos a nuestros cuerpos y los aceptamos como son: máquinas inteligentes y precisas que requieren combustibles adecuados para alcanzar un rendimiento óptimo en todos los sentidos.

Núria Coll

Núria Coll
Directora de soycomocomo.es
ncoll@soycomocomo.es

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