El invitado

26 de abril 2015

“El sedentarismo, el estrés y los malos hábitos alimentarios provocan osteoporosis”

Jesús Domínguez Iglesias, naturópata

Jesús es inquieto y tiene un dinamismo voraz. Se mueve sin parar, hace gala de su energía intensa y predica con el ejemplo de una alimentación sana y una vida activa: el fin de semana ha subido a Montserrat corriendo. Ultrafondista y especialista en medicina china y naturopatía nos recibe en su consulta de Gheos, en la calle Nàpols, 216, de Barcelona, tocando a Diagonal. Hablamos con él de la absorción de calcio, de la petrificación de la célula y de la necesidad de depurar el hígado. Conversamos sobre el mineralograma, una técnica para saber nuestros déficits o excesos de minerales, y sobre qué podemos hacer para recuperar la salud.

Dr.JesusDominguez1

¿En qué consiste el mineralograma?

Es un análisis de laboratorio que determina la cantidad de minerales del cuerpo a partir de una muestra de medio gramo de cabello. Las células del pelo nos dan información del medio intracelular de los últimos tres meses de vida del paciente.

¿De los últimos tres meses?

La muestra de pelo debe medir de tres a cinco centímetros. Si tenemos en cuenta que el pelo crece un centímetro de media cada mes, la muestra nos da información de los últimos tres o cuatro meses, mientras que la que ofrecen la mayoría de analíticas es más imprecisa, porque es solo del momento concreto en el que se recoge la sangre, orina, saliva, etc.

Entonces, el mineralograma da más información sobre la evolución de nuestra salud...

Exacto. El mineralograma que realizamos, que llamamos HMS (Hair Metabolic System), es una importante herramienta de diagnóstico que tiene en cuenta la información de las células del pelo y que se contrasta con el grupo sanguíneo del paciente y con un test de preguntas que responde él mismo. El mineralograma cuantifica los minerales de dentro de la célula, determina tanto los déficits o excesos nutricionales, como el grado de eficiencia de la acción hormonal sobre las células. El contenido en minerales del pelo se corresponde con la cantidad de minerales intracelulares del cuerpo, lo que permite evaluar el funcionamiento hormonal del paciente y valorar el grado de eficiencia de las hormonas celularmente: sobre todo tiroides, suprarrenal e insulina, entre otras. También nos permite ver cómo gestiona el estrés de los últimos tres meses y obtener información sobre cómo evoluciona la función digestiva: sin olvidar aspectos tan importantes como el síndrome de mala absorción o la hipoclorhidria.

Dr.JesusDominguez2

¡Caramba!

Los niveles de minerales también determinan si hay una buena capacidad de desintoxicación hepática; es decir, si el hígado elimina los tóxicos con una rapidez y ritmo normales. Y, finalmente, la prueba también determina posibles intoxicaciones por metales pesados –como el plomo o el mercurio– y la interacción entre estos metales y los minerales nutrientes. Eso último nos informa sobre cómo los elementos tóxicos afectan a la persona.

Lo que hace que podamos enderezar la situación.

Sí, con toda esta información podemos definir un plan nutricional personalizado, si es preciso, una pauta de suplementación orientada a solucionar los desequilibrios que evidencia el mineralograma. Hay cuatro minerales que muestran cómo se gestiona el estrés a nivel endocrino: el calcio, el magnesio, el sodio y el potasio.

¿Qué información nos dan?

El calcio y el magnesio son los minerales sedantes por excelencia, mientras que el sodio y el potasio son los estimulantes. Si hablamos de desequilibrios endocrinos y vemos que los cuatro están más altos de lo normal, podemos hablar de estrés crónico. La persona está en fase de resistencia, pero camino hacia encontrar su límite. Ahora bien, si se encuentran por debajo de los niveles adecuados, es que la persona pasa por una fase de agotamiento: hace mucho pero que no se mueve de donde está. Aquí hay riesgo; enfermedad: el cuerpo ha perdido la capacidad de adaptación.

Hablemos de los niveles del sodio y el potasio. ¿Qué indican?

Un exceso de sodio intracelular implica estrés agudo, porque el sodio se vincula con la hormona aldosterona. Por otro lado, demasiado potasio intracelular se vincula con la hormona cortisona, que significa estrés crónico y continuado. Son las tres fases de la reacción.

¿Las tres fases de la reacción?

Las tres fases de reacción del organismo ante toxicidad o estrés son alarma, resistencia y agotamiento. El sodio y el potasio suben más de la cuenta durante la primera fase de reacción, la de alarma: el mineralograma recoge los niveles normales y los niveles de exceso o déficit del paciente; en la fase de resistencia, los cuatro minerales aumentan. En la fase de agotamiento, el calcio y el magnesio intracelulares están elevados, mientras que el sodio y el potasio se encuentran bajos.

Por lo tanto, ¿un nivel alto de calcio intracelular es nocivo?

¡Sí! Se relaciona con osteoporosis y otros problemas.

¿Ah, sí? ¿Cómo se explica eso?

Para estar sano, los niveles intracelulares de calcio deben oscilar entre los 28 y los 56 mg% (valor ideal: 42 mg%); por encima o por debajo hay un desequilibrio. Los niveles medios de calcio en un individuo adulto son de 1.200 g; el 98,9% de este calcio se encuentra en huesos y dientes, el 1% es intracelular, y el 0,1%, extracelular. Curiosamente con un exceso de calcio dentro de la célula, hay problemas de falta de calcio, porque es un calcio no biodisponible: no se puede aprovechar. Si absorbemos bien el calcio tendremos unos niveles normales; que se acumule dónde no toca es tan o más nocivo que no tener.

Dr.JesusDominguez3

¿Qué consecuencias tiene?

Eso se relaciona con la función tiroidea (la acción de la hormona tiroides hace salir el calcio de la célula), la gestión de la glucosa y la gestión del estrés. De nuestra dilatada experiencia en la valoración del mineralograma podemos afirmar que, muchas veces, los niveles altos de calcio intracelular son consecuencia de un metabolismo que se ha bloqueado, ya sea porque está sometido a un agotamiento intenso, o bien, por un exceso de carga tóxica.

¡Vaya!

Así pues, demasiado calcio intracelular está relacionado con síntomas como cansancio, piel seca, pérdida de pelo, manos y pies fríos, tendencia a aumentar de peso, estado de ánimo bajo, artrosis y evidentemente osteoporosis, entre otros. Hay un patrón definido en el mineralograma llamado cáscara de huevo y aparece cuando los niveles de calcio intracelular evidenciados están muy altos: quiere decir que la persona tiene una barrera defensiva-emocional hacia los otros (una “coraza”, no metálica, sino más bien como una cáscara de huevo que la aísla). Cuando los niveles de calcio evidenciados en el mineralograma están muy altos, se trata de calcio no biodisponible y, por lo tanto, las funciones que desarrolla el calcio intracelularmente están disminuidas.

¿Qué hay que hacer para volver a los niveles de calcio adecuados?

Con el mineralograma HMS podemos decidir en cada caso si debemos favorecer los mecanismos de desintoxicación celular o bien los de producción energética.

Dr.JesusDominguez4

¿Y cómo se hace?

El bienestar celular depende del equilibrio entre la capacidad de producir energía y la de desintoxicar. Por lo tanto, para reequilibrar el organismo lo tenemos que desintoxicar (tonificando hígado y riñón) o también podemos bloquear la producción energética o activarla, según el caso. Si hay estrés crónico, valoraremos si es preciso aumentar o disminuir la producción energética, ya que producir más energía equivale a más radicales libres, acidez y oxidación. Por eso, a veces, alguien muy estresado hace una depuración de hígado con suplementos nutricionales o un ayuno controlado durante unos días y se siente más energético, aunque está bloqueando la producción energética porque come menos. Con la naturopatía funcional decidimos qué hacer teniendo en cuenta las particularidades del paciente. Hay situaciones en las que dar un estimulante a alguien que está muy cansado hace que se sienta más abatido y con más ansiedad. A veces no se trata de producir más energía, sino de desintoxicar.

¿Y qué hacemos para desintoxicar?

Los patrones de aumento de calcio intracelular, sodio y potasio –fase de resistencia– indican que tenemos que mirar la glándula tiroides, que ayuda a hacer entrar oxígeno dentro de la célula y a activar el ciclo de producción de energía y, al mismo tiempo, a extraer el calcio para aprovecharlo. Alcalinizar la dieta y reforzar el hígado –para depurar y hacer una desintoxicación– es un primer paso. Otras veces, también hay que activar la tiroides con vitamina B y yodo; o también podemos mejorar la sensibilidad periférica de la glándula y evitar una resistencia a la insulina. Si se detecta resistencia a la insulina, el elemento clave es el potasio, que mejora la sensibilidad celular tiroidea. Haríamos, pues, una suplementación nutricional con potasio durante un tiempo y, finalmente, equilibraríamos el eje de producción de energía.

“Si no andamos, el calcio no se fija en los huesos; por eso los astronautas, cuando regresan del espacio, tienen osteoporosis en un grado proporcional a la duración del período de ingravidez”

¿Qué significa?

Que las glándulas suprarrenal y tiroides deben funcionar al mismo tiempo, ya que las primeras, que liberan cortisona y adrenalina, movilizan las reservas de energía en forma de glucógeno o grasa; por otro lado, la tiroides debe hacer que entre oxígeno en la célula. Si tenemos glucógeno o grasa –la bencina de las células, lo que hace que funcionen bien– pero nos falta el oxígeno, no lo podremos utilizar: el glucógeno no se puede oxidar y no está disponible. En algunos casos –cuando hay demasiado calcio intracelular–, la tiroides funciona pero va más lento de lo normal, no sigue el ritmo de las suprarrenales y aparece la resistencia a la insulina. Si va más deprisa que las suprarrenales, nos oxidamos más. Este concepto de producción de energía y de compenetración entre suprarrenal y tiroides se llama velocidad metabólica y es el parámetro que relaciona el grado de actividad o eficiencia de la suprarrenal y de la tiroides, que idealmente debe ser 1.

Dr.JesusDominguez5

Una gran parte de la población no absorbe bien el calcio. ¿Cómo se puede solucionar?

Para absorberlo bien en el intestino, primero hay que ionizar el calcio dentro del estómago por acción del ácido clorhídrico. Así pues, hay varios factores que nos pueden impedir hacerlo, como una deficiencia en la producción de ácido clorhídrico del estómago (hipoclorhidria), fenómeno mucho más habitual de lo que nos pensamos y que se agrava con la edad y, sobre todo, con el consumo de fármacos antiácidos. Aparte, tal y como hemos dicho antes es muy importante gestionar bien el estrés, ya que vivir estresados nos hace eliminar calcio y magnesio y ahorrar sodio y potasio.

¿Otros factores?

Los excesos nutricionales, muy comunes en nuestra sociedad, como el abuso de los productos lácteos, proteínas de origen animal y azúcares, que condicionan un exceso orgánico de sodio, fósforo y flúor, minerales que compiten con el calcio y hacen que no se absorba bien. Más cosas: a veces hay alteraciones en la flora intestinal o bien inflamaciones de la pared intestinal que condicionarán negativamente la absorción del calcio y también la de otros nutrientes. Finalmente, demasiado ácido fítico –presente en los cereales integrales–, oxalatos –en las espinacas– o proteína animal también pueden dificultar la absorción de calcio, ya que lo secuestran en el intestino y no dejan que lo absorbamos. Para contrarrestarlo, hay que moderar el consumo de estos alimentos y añadir las fuentes naturales de minerales que ayudan a gestionar el calcio, como el magnesio, el zinc y el boro. También hay que aumentar las fuentes de vitamina D (pescado azul, aceite de hígado de bacalao y yema de huevo), especialmente la exposición solar. Ahora bien, el problema de verdad no es la mala absorción del calcio, sino la poca capacidad del organismo para fijarlo en los huesos, que es la causa de la osteoporosis. Para eso es importante, la vitamina D.

¿Cómo podemos frenar la osteoporosis?

Con más vitamina D en la dieta, con más actividad física –que ayuda a fijar el calcio en los huesos– y fijándonos en los mecanismos de control hormonal que regulan los niveles de calcio en el cuerpo. Estos mecanismos son muy complejos e implican muchas hormonas, entre las que destacan la parathormona, la calcitonina y los estrógenos, que ayudan a fijar el calcio en los huesos, mientras que la insulina y la cortisona favorecen la pérdida ósea de calcio. La consecuencia es la acidificación del organismo, que comporta una mala oxigenación de los tejidos, y para compensarlo, el cuerpo moviliza las reservas de minerales, sobre todo de calcio. Por este motivo, el sedentarismo, el estrés y los hábitos alimentarios cada vez más alejados de las necesidades fisiológicas reales son la causa principal que la tasa de osteoporosis crezca exponencialmente en los últimos años en Occidente.

¿Dónde encontramos fuentes de calcio?

Mucho más importante que la cantidad de calcio que tiene un alimento es si es biodisponible, así como que contenga nutrientes que favorezcan su absorción, como por ejemplo magnesio, zinc y boro, pero sobre todo vitamina D. Por eso es más importante una dieta alcalina rica en vegetales de hoja verde, frutos secos, semillas, pescado azul y huevos (de origen ecológico), que favorece no solo la absorción sino también la fijación de calcio en los huesos. También hay que tomar el sol y mantener una actividad física diaria.

¿Qué cantidades de calcio debemos tomar diariamente?

Teniendo en cuenta que el calcio es uno de los elementos más abundantes en nuestra alimentación por las funciones importantes que tiene según estudios de la FAO/OMS, las necesidades diarias de calcio varían según la etapa de la vida: los niños en período de crecimiento, las embarazadas y las personas convalecientes necesitan 2.000 mg al día, mientras que los adultos, 800 mg al día. Éstos datos son orientativos y aplicables a individuos sanos, sin problemas de asimilación, que no tengan dolor crónico ni vivan en regiones especialmente afectadas por contaminación ambiental, circunstancias que podrían hacer aumentar las necesidades de ingesta diaria. El calcio total del organismo resulta del balance entre la ingesta y la excreción intestinal y urinaria. En equilibrio, el balance es igual a cero. En niños, adolescentes y mujeres embarazadas el balance suele ser positivo, mientras que en edades avanzadas el balance es negativo (se pierde más calcio del que se absorbe).

Dr.JesusDominguez6

¿Cómo podemos saber si tenemos unos niveles de calcio adecuados?

Con una analítica de sangre podemos saber los niveles de calcio plasmático; con una densitometría podemos determinar la densidad mineral de los huesos, que es directamente proporcional a los niveles de calcio. Sea como sea, estos dos valores son muy inespecíficos, ya que si lo que queremos saber es el grado de bienestar óseo, debemos saber cómo funcionan los osteoclastos (células destructoras del hueso y, por lo tanto, liberadoras de calcio en la sangre) y los osteoblastos (células formadoras de hueso). Ambos tipos de células pueden funcionar más o menos por causa de muchos factores, como acciones hormonales (parathormona, calcitonina, vitamina D, tiroides, hormona de crecimiento, insulina, hormonas sexuales…) y también por mediadores químicos de la inflamación (interleuquinas, factores de crecimiento..). Por eso es posible medir en sangre diferentes parámetros que indican el nivel de actividad de estas células, como por ejemplo los telopéptidos C y X (CTx y NTx), aunque actualmente haya otros marcadores como las proteínas RANKL/OPG/RANK, que nos dicen con precisión cuál es el nivel de actividad de estas células formadoras y destructoras del hueso. A pesar de todo, debemos saber que deben ser activas: para que el hueso se mantenga sano debe ser renovado continuamente; por lo que no se trata de bloquear la actividad de las células destructoras de hueso, los osteoclastos, sino de equilibrar su actividad con la de las células formadoras de hueso. Eso exige saber el perfil metabólico de la persona y averiguar la causa de la hiperactividad de las células que destruyen el hueso; mejorando esta circunstancia, mejoraremos la calidad del hueso. Si queremos saber los niveles de calcio intracelular, hace falta un mineralograma o un análisis mineral tisular del pelo.

¿Qué alimentos hay que evitar para mantener unos niveles óptimos de calcio?

  • Ácidos grasos saturados, que impiden la absorción del calcio, especialmente los fritos, las margarinas…
  • El azúcar refinado, que evita la absorción correcta del calcio y, además, como sube la insulina, indirectamente aumenta la actividad de los osteoclastos, que destruyen el hueso.
  • Alimentos como el té, el cacao, las espinacas, la remolacha y el perejil, que contienen mucho ácido oxálico, que se combina con el calcio y lo hace insoluble.
  • Alimentos con mucho ácido fítico (cereales integrales, soja –excepto el germinado– legumbres…), que como tienen mucho fósforo, impiden que el intestino absorba bien el calcio.

Prácticas beneficiosas para favorecer unos niveles correctos de calcio:

  • Tomar alimentos con mucha vitamina D y vegetales de hoja verde; incorporar hábitos alimentarios que nos hagan digerir bien y mantener un tubo digestivo limpio.
  • Andar y tomar el sol, que ayudan a activar la vitamina D y hacen que el calcio se fije en los huesos: si no andamos, el calcio no se fija en los huesos; por eso los astronautas, cuando regresan del espacio, tienen osteoporosis en un grado proporcional a la duración del período de ingravidez.
  • Estimular con masajes una correcta circulación sanguínea y linfática especialmente en las piernas.
  • Mantener una actitud activa y resolver las dificultades sin precipitación y con conciencia de que podemos hacerlo: es decir, gestionar bien el estrés cotidiano.

Libros recomendados sobre calcio y nutrición:

1. La alimentación: la tercera medicina. Jean Seignalet, RBA Libros, 2004.
2. Los grupos sanguíneos y la alimentacion. Catherine Whitney y Peter J. D Adamo. Zeta Bolsillo, 2009.
3. La cura alcalina. Stephan Domenig. Gaia, 2014.
4. Alimentos incompatibles: clave para comer de todo pero bien. Doris Grant y Jean Joice. Edaf, 2011.

Laura Basagaña

Laura Basagaña
Periodista
lbasaganya@soycomocomo.es

Comentarios
PUBLICIDAD

Ver todos los artículos

volver  —  arriba