El invitado

29 de octubre 2014

“Un chico que no coma carne gana muchos puntos”

Lluvia Rojo, actriz y cantante

En Twitter se presenta así: “Actriz. Animalista. Eco. Extincionista moderada. Epicúrea radical. Muy feliz”. Compatibiliza la interpretación (lleva años encarnando a Pili en la serie de TVE Cuéntame) con la música, que ejerce como vocalista y compositora en el grupo No Band For Lluvia. Rompió con la carne antes de cumplir la mayoría de edad.

lluvia 1

Siendo una adolescente, decidiste ser vegetariana.

Sí, a los quince años. Vivía en Nueva York. En aquel entonces en Estados Unidos había mucha más gente vegetariana que aquí. Muchos de mis amigos del instituto lo eran.

¿Recuerdas la última vez que comiste carne?

No. Pero sería cualquier guarrada; algún pollo hormonado o alguna hamburguesa… No fui consciente. Yo de pequeña comía carne, pero era más de pescado y algunos tipos de carne me daban pena.

¡Hace tanto que no como carne que ya ni me veo con un filete!

¿Por ejemplo?

El pato y el conejo. En casa montaba broncas de niña, porque eran animales a los que tenía cariño. Es decir, que los reparos para comer determinados tipos de carne siempre estuvieron ahí.

Y a los quince años, la dejaste para siempre... ¿Por qué?

Quizá entonces era más por no comer animales, pero ahora mis motivos son más medioambientales. ¡Llevo tanto tiempo sin comer carne que ya no me veo comiendo un filete! Pero la ganadería ecológica me parece bien. Es sostenible.

¿Para ti es importante que tu pareja tome o no tome carne?

Es mucho mejor coincidir. Dicen que la fórmula para que una pareja funcione es coincidir en un 85% de las cosas que te gusta hacer, y en tus creencias. No dejaría de salir con un chico porque comiera carne… Es más determinante su filosofía de vida y sus motivos. Ahora, ya te digo: un chico que no coma carne gana puntos, unos 3.000 del tirón [ríe]. Para mí es importante el tipo de alimentación de cada uno. Lo que uno come indica su manera de cuidarse, de quererse, de relacionarse con los demás, sus principios. La gente que no come carne tiene también una serie de principios y son personas más sensibles a determinadas cosas.

lluvia 2

Es habitual que los que dejan el tabaco sueñen con que se descubren fumando de repente. ¿Tú has sufrido alguna vez pesadillas carnívoras?

No. Si a mí me apeteciera comer carne, lo haría. Me ocurrió con el pescado. Ahora lo tomo; muy poco, pero tomo. Me pasó que un día, de repente, me apetecían sardinas. Y me las comí.

Hace dos décadas sería mucho más complicado seguir una dieta vegetariana...

Sí, ha cambiado una barbaridad. También depende de donde vayas. Una cosa son las grandes ciudades y la otra los sitios más pequeños, en los que te traen las judías verdes con jamón y no entienden por qué no puedes tomarlas. En el mundo de la interpretación cada vez hay más vegetarianos…

lluvia 3

¿Hay un boom?

Sí. Es normal. En la época de mi abuela no hacía falta porque todo era local y ecológico. Sabías el origen de todo lo que comías; ahora no. En España estamos a la cola del etiquetado, es complicado que te digan lo que te estás comiendo. No hay ni legislación ni obligaciones. Estamos muy atrasados. Todo está repleto de pesticidas, de hormonas. A mí me preocupa mucho el origen de lo que como, que los animales y las personas sean respetadas…

¿Te resulta complicado hacer la compra?

En Madrid es sencillo; es un poco más caro, pero no mucho. Fuera de España ya hay marca blanca ecológica. Aquí todavía estamos con la marca blanca sin gluten…

lluvia 4

¿Cocinas?

¡Sí, y me encanta! Fui vegana tres años y cuando eres vegano tienes que aprender a cocinar a la fuerza, porque juegas con muchos menos ingredientes. ¡Todos los veganos cocinan! Yo hago masas para pizza, panes… ¡Y también me sale muy rica la paella!

¡Así que vegana!

Sí, de adolescente. Es mucho más duro y menos divertido que ser vegetariano… No veo necesario llegar al veganismo. Mi prioridad, como te decía, es la huella medioambiental de lo que como, y que todos los implicados en el proceso sean respetados.

¿Te pide explicaciones la gente?

Aquí es cuando ves que estamos un poco a la cola. Te preguntan, alucinados: “¿Y entonces qué comes?”. Y no entiendo lo pesada que se pone la gente con lo del jamón serrano. Pues sí, puedo vivir sin tomarlo. De verdad te digo que en mis años de vegana lo que eché realmente de menos fueron el queso y los huevos. ¡El huevo me encanta!

lluvia 5

¿Si tuvieras un hijo querrías que fuera vegetariano?

Lo he pensado mucho. Creo que le daría la misma alimentación que sigo yo. Evidentemente, si por algún motivo necesitara tomar carne, se la daría. No antepondría la vida de un animal a la salud de mi hijo. Del mismo modo que lo vacunaría. Tengo prioridades. Pero no creo que la carne sea necesaria; el pescado, sí.

¿Has “contagiado” a alguien de vegetarianismo a lo largo de todos estos años?

Sí! [Ríe.] Pero he “contagiado” mucho más con el tema ecológico. Comer ecológico es muy fácil de “contagiar” porque todo sabe más rico: el tomate, el melocotón… La gente que tiene más edad conoce esos sabores –son los de su infancia–, y al tomarlos ahora lo recuerdan, no como los jóvenes, que hemos crecido con esas bandejas insulsas de supermercado.

¿La alimentación consciente tiene vuelta atrás?

Yo creo que sólo los factores económicos pueden hacerte volver atrás. La comida ecológica tiene el mismo precio que la comida normal, pero no que la marca blanca, que no tiene rival. Si tu situación económica es precaria, te ves obligado a volver atrás.

lluvia 6

¿La gente abusa de la carne?

Totalmente. España come carne cada día y varias veces al día. Yo me fijo sobre todo en las guarradas que dan a los niños. En España, se diga lo que se diga, no se sigue la dieta mediterránea; la gente es muy carnívora y se come mal. Muchos niños desayunan magdalenas industriales y un vaso de leche. Hay muy poca conciencia de la buena alimentación.

¿Cuál es tu recompensa?

El sentirme coherente con mis ideas, consecuente. Comer es algo que hacemos cinco veces al día, cada día de nuestra vida. Si lo que consumes está bien, morirás igual… pero de otra manera. Mi motivación principal es la calidad de vida y mi buena salud.

¿Cuáles son los peores momentos en sociedad de un vegetariano?

Para mí, Acción de Gracias, con ese pavo gigante [ríe]. Y muchas veces me ha pasado que, de lo que te ofrecen, sólo te puedes comer la guarnición. ¡Siendo vegana comí guarniciones por un tubo! [Risas.]

Emma Vallespinós

Emma Vallespinós
Periodista
evallespinos@soycomocomo.es

Comentarios
PUBLICIDAD

Ver todos los artículos

volver  —  arriba