La despensa

25 de enero 2016

Las acelgas

Parece una verdura humilde, pero está cargada de nutrientes fundamentales para nuestro organismo, sobre todo minerales como el calcio o el potasio y vitaminas como la C o la A. Es ideal para dietas depurativas, es diurética, tiene mucha fibra y tiene muy pocas calorías.

Bledes1-e13169482809831Si hay una verdura que ha amargado nuestra infancia, esta ha sido, sin lugar a dudas, la acelga: rehervida en litros y litros de agua, insípida, viscosa al tacto… La culpa, claro, no la tenía la pobre verdura, sino los escasos conocimientos culinarios de nuestras madres a la hora de cocinarla. Ahora que vuelve a ser tiempo de acelgas, ha llegado la hora de hacerles justicia.
Es originaria de los países europeos de la costa mediterránea y el norte de África. En el siglo I dC ya se consumía: la comían los griegos. Y los romanos y los árabes, que desarrollaron su cultivo y descubrieron sus propiedades medicinales. La encontraréis todo el año, pero el mejor momento para consumirla es en otoño y en invierno. Parece una verdura humilde, pero está cargada de nutrientes fundamentales para nuestro organismo, sobre todo minerales como el calcio o el potasio y vitaminas como la C o la A. Es ideal para dietas depurativas, es diurética, tiene mucha fibra y tiene muy pocas calorías.

Propiedades nutricionales

Tienen vitamina C (24 g por cada 100 g de acelgas), una vitamina antioxidante que interviene en muchas reacciones metabólicas y que ayuda a la absorción del hierro. También tienen una cantidad nada insignificante de vitamina A (1.950 unidades internacionales). La vitamina A nos ayuda a combatir infecciones y, entre otras cosas, es esencial para la piel, el cabello, las mucosas y los ojos.

100 g de acelgas también cubren el 25% de las necesidades diarias de potasio, el 30% de las de calcio, la mitad del hierro, casi la mitad del magnesio y el 20% de la vitamina E, además de aportar yodo, ácido fólico -esencial para las embarazadas-, betacarotenos y una pequeña cantidad de vitaminas del grupo B.

Efectos sobre el organismo

Son muy ricas en fibra, por lo tanto, son ideales para combatir el estreñimiento. Si tenéis que perder peso, también os ayudarán: en este sentido no hay ningún alimento mágico, pero sacian, son bastante nutritivas y tienen pocas calorías. También son calmantes, si tenéis problemas digestivos o intestinales, y tienen un ligero efecto diurético y alivian las irritaciones de las vías urinarias. Tienen efecto alcalinizante y nos ayudan a no perder minerales y a mejorar problemas de piel como el acné.

Como hemos dicho antes, si sufrís cálculos renales o litiasis renal, cuidado, porque contienen una pequeña cantidad de ácido oxálico. Esto no quiere decir que no debáis comerla, significa que no abuséis de su consumo.

Cambios vitales

Bromeábamos con los traumas infantiles relacionados con las acelgas, pero la cosa es bastante seria: nuestra relación con la comida también es emocional, y si de pequeños nos han hecho aborrecer algún alimento en concreto o nos han forzado de malas maneras a comer cosas que no nos gustaban, lo más probable es que desarrollemos aversión por determinados alimentos. Si es vuestro caso, recordad que ya no sois niños y que quizás vale la pena dar una segunda oportunidad a determinados alimentos. Por suerte, la naturaleza nos ofrece múltiples posibilidades para obtener los nutrientes que necesitamos cada día de muchos alimentos diferentes, pero ampliar el abanico de alimentos es esencial en una dieta sana: primero, porque os ofrece más posibilidades nutritivas y organolépticas; y segundo, porque si coméis muy variado la posibilidad de tener intolerancias alimentarias se reduce drásticamente.

Como se cocina

Comprad las que estén en buenas condiciones, sin manchas ni agujeros, que tengan un color verde intenso y tengan buen aspecto. Mejor pequeñas que grandes, porque son más sabrosas, y, si podéis, compradlas ecológicas, que acumulan menos pesticidas y productos tóxicos. Se deben lavar muy bien, porque suelen llevar mucha arena. A la hora de comerlas, se aprovecha todo.

A pesar de nuestros traumas infantiles, hervir las acelgas es una posibilidad a tener en cuenta, pero huid de aquellas cocciones largas y a alta temperatura que torturaban la verdura y la desnudaban completamente de gusto y de nutrientes. Además, si se cuecen tanto rato liberan ácido oxálico, una sustancia nociva para quienes padecen cálculos renales. Poca agua, pues, sal y en tres o cuatro minutos, ya la tenéis preparada. Estaría bien, sin embargo, que la acompañáramos de alguna salsa: un vaso de agua, el zumo de medio limón y una cucharada de tahina, por ejemplo, y obtendréis una salsa excelente para esta y otras verduras. También se pueden hacer al vapor o salteadas, y combinan bien con la mayoría de las especies.

Sed generosos con la cantidad, ya que las acelgas, como las espinacas, están llenas de agua y se reduce mucho su tamaño durante la cocción.

Cuanto menos frescas, más amargas se vuelven. Se conservan mal, incluso dentro de la nevera, así que no esperéis más de dos o tres días a consumirlas después de haberlas comprado.

Recetas básicas

¡Una receta para comer verduras escaldadas con buen gusto! (del libro ¡Revitalízate!, del Dr. Jorge Pérez-Calvo)

Para 2 personas

Ingredientes

  • Acelgas y otras verduras al gusto (judía verde, brócoli, col…)
  • 1 cuchara de tahina
  • 1 cucharada de vinagre de arroz
  • ½ cucharada de mostaza sin azúcar
  • ½ cucharada de pasta de umeboshi (en herbolarios y tiendas eco)
  • ½ vaso de agua

Elaboración

  1. Poner las verduras cortadas y por separado en agua hirviendo con una pizca de sal, empezando por las que dan poco sabor al agua. El tiempo de cocción dependerá del tipo de verdura, pero tienen que quedar crujientes.
  2. Mezclar los ingredientes para la salsa y añadir a las verduras cuando todavía estén calientes.

Esta receta tiene un efecto relajante. ¡Y la salsa es deliciosa!

Montse Reus
Dietista y Ambientóloga

Montse Reus

Ya puedes pedir cita con
Montse Reus en La Consulta
936 338 063 Correo electrónico

Comentarios
PUBLICIDAD

Ver todos los artículos

volver  —  arriba