El invitado

29 de diciembre 2014

“Siempre había creído que comer de todo era comer bien”

Bruno Sokolowicz, periodista

El periodista Bruno Sokolowicz siempre ha estado ligado a la música. Presentó durante casi doce años el programa Sputnik y ya hace diez que fue uno de los fundadores de scannerFM, la primera radio en línea con Premio Ondas dedicada a la música independiente. Este enero, la emisora y él mismo estrenan proyecto: un nuevo programa diario y alternativo que tendrá la música como hilo conductor.

Bruno se cuida mucho. Una afección cutánea lo hizo más exigente con la alimentación y un viaje por todo el mundo durante casi un año y medio le cambió complemento su orden establecido. Hablamos de su proceso personal hacia un estilo de vida saludable, y empieza contándome por qué ha querido que nos encontrásemos en la playa.

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Cuéntame, ¿cómo ha sido eso de que hayas empezado a tomar agua de mar?

Durante la Marcha Ciudadana Contra el Cambio Climático, una compañera de la organización me comentó que tomaba y que le iba bien, y empecé a investigar y a leer sobre el tema. Ahora, hace poco más de un mes que la he incorporado a mi rutina, me la tomo mezclada con agua dulce y limón. A veces también me pongo un poco en la piel antes de ducharme, para ayudar al cuerpo a reencontrar la sensación del verano, cuando hago más vida cerca del mar lejos de la oficina y el ordenador.

¿Has notado algún cambio desde que tomas?

Me siento mejor porque limpia mucho por dentro. La sensación es similar a efectos depurativos que puedes tener con algunos alimentos como la piña, la uva, la cebolla, la alcachofa… Y también proporciona energía y lucidez.

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¿Siempre te has cuidado?

Mi dieta siempre ha sido más o menos saludable, ya que desde pequeño en casa habíamos comido variado con bastantes frutas, verduras y grano. A partir de los treinta-cinco años, sin embargo, me empecé a cuidar más fruto de una afección cutánea, una dermatitis que terminó en psoriasis. Los dermatólogos me dijeron que no tenía cura, pero que se podía minimizar si reducía el estrés, evitaba deshidratarme y comía bien. Entonces empecé a plantearme cosas y a cuidarme más. Empecé a practicar yoga, a desayunar zumos de fruta naturales, a potenciar ciertos alimentos y a reducir otros.

“El otro tóxico que esquivo es el aspartamo, el sustituto del azúcar industrial más habitual”.

¿Fue un punto de inflexión?

Sí, pero hubo otro con treinta-siete, cuando lo dejé todo para irme de viaje con una mochila sin billete de vuelta. A los siete meses de viajar por Asia y de hacer una dieta completamente vegetariana, lejos del mundo anterior y de preocupaciones, estaba curado y con la piel perfecta. Al volver a Occidente, pero aún de viaje por Oceanía y Sudamérica, volví a comer de todo: lácteos, carne, refinados, alcohol, etc. La psoriasis se volvió a desarrollar y aún empeoró más durante el primer invierno en Catalunya. Entonces me tomé de forma más seria el autoconocimiento personal y ahora tengo la piel mucho mejor.

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¿Qué hiciste?

Empecé a investigar qué quería decir exactamente comer bien, ya que siempre había creído que comer de todo era comer bien. La mayoría de dermatólogos y homeópatas que visité coincidían en que debía evitar o reducir la ingesta carne roja, el azúcar y la harina refinada, el alcohol y los lácteos. No he eliminado ninguno de estos cinco del todo pero procuro vigilar, y cuando reduzco este consumo estoy mucho mejor. En general opto por el azúcar integral, la leche de avena (en lugar de la de vaca)… Por lo que respecta a los lácteos, procuro que sean de cabra o de oveja. Además procuro comprarlo todo integral: los cereales, la pasta, el pan… Y potenciar alimentos como fruta, verdura y legumbres.

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¿Y la carne?

Tengo pendiente leer el libro Comer animales, de Jonathan Safran, pero sé que el día que lo termine me haré vegetariano del todo y no sé si estoy preparado. [Ríe] Creo que la dieta vegetariana es el futuro y podemos decir que en casa soy vegetariano, porque es la cocina que preparo, pero socialmente no me quiero limitar ni ser muy maniático. Si salgo y vamos de tapas o quedamos con amigos para hacer un asado, como lo que haya.

¿Cómo eres en la cocina?

No soy muy sofisticado e improviso mucho. Me gusta cocinar en menos de veinte minutos: wok, vapor, horno, plancha. Me encanta cocinar pasta vegetariana y experimentar con diferentes cereales como la avena o el mijo. Mi política es la de cocinar sano, ligero y rápido.

¿Cómo haces las comidas?

Si como en casa, a menudo preparo pasta vegetariana y fruta, aunque desde hace un tiempo intento evitar la fruta después de comer. Por la noche aún no me he desenganchado de cenar demasiado o de hacerlo tarde. A menudo no como nada a media tarde y llego a la cena con mucho hambre, y entonces como normal por lo que estamos habituados aquí, pero es comer demasiado.

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Pon un ejemplo de un plato que te quede bien...

Te contaré uno de los últimos descubrimientos. Preparo un sofrito al wok, de estilo asiático y sin mucho aceite. Añado jengibre pelado y cortado pequeño, rodajas finas de zanahoria, calabacín, tomate cortado, un poco de ajo, pimienta roja picante, aceite de oliva, nuez moscada y pasas. Añado lentejas rojas hervidas durante unos diez minutos y lo mezclo todo en el wok. Un chorrito de salsa de soja o tamari y… ¡listo!

¡Buenísimo! Y para desayunar, ¿tienes algún hábito?

La primera ingesta intento que sea a base de fruta. Soy mucho más feliz cuando empiezo el día haciendo unos diez minutos de meditación, sin reloj, y con un zumo natural de las frutas que tenga en casa. Hoy he tomado un zumo de manzana licuado con jengibre y, como ha empezado la época de los resfriados, me he puesto un poco de equinácea. Cuando me tomo el zumo de fruta natural recién hecho siento como si el cuerpo exclamase: “Iuju!”. Esta sensación no es comparable con los de botella porque te sientes lleno de energía. Al cabo de un rato o a media mañana, a veces como más fruta o tostaditas de pan integral, sin nada encima, para huir del triunvirato de las rebanadas de este país, que suele ser tortilla, queso o embutido. Si estoy en casa sustituyo alguno de estos ingredientes por aguacate con tomate y orégano, por ejemplo, y queda fantástico.

“Mi política es la de cocinar sano, ligero y rápido”.

¿Eres de los que vas al mercado a comprar?

Sí, me parece un lugar lleno de vida y de colores, y la gente está de buen humor. En cambio, un supermercado es un espacio totalmente artificial y una especie de burbuja consumista. En general se compra demasiada comida y, en parte, es porque en estos establecimientos se conduce a la gente para que consuma más. Si, además, miras los ingredientes que llevan ciertos productos ves que muchos son perjudiciales para la salud.

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¿Lees las etiquetas?

Hay un aditivo que procuro esquivarlo siempre que puedo: es el glutamato monosódico o también llamado “potenciador del sabor E-621”. Si entras en el supermercado buscando aceitunas, por ejemplo, es muy difícil que encuentres sin. Este ingrediente, que se utiliza mucho en China, está en muchos productos industriales que tomamos. Está probado que, como mínimo, genera ansiedad o aceleración y algunos estudios dicen que, a largo plazo, puede provocar problemas de salud más graves. Hay quien dice que es como una especie de droga para la lengua, que si lo pones en cualquier alimento te gustará y que te será más difícil dejar de comerlo.

¡Caramba, nos acabas de dar toda una lección!

Pues el otro tóxico que esquivo es el aspartamo, el sustituto del azúcar industrial más habitual. Está en casi todas las bebidas light, chicles sin azúcar y otros productos. Hay varios estudios sobre los perjuicios que puede comportar para la salud, pero a pesar de ello está en muchos productos.

¿Ejerces un consumo crítico?

Cada vez soy más consciente que si se puede cambiar algo es a través de nuestros gestos. Las políticas industriales aplicadas a la producción de alimentos dejan mucho que desear y es interesante que como mínimo se sepa. Considero que estamos muy relajados, exigimos poco y no utilizamos lo suficiente el poder que tenemos como consumidores. No nos damos cuenta de que el sistema nos da poder cada vez que compramos algo; por lo tanto, en la medida en la que podamos es importante emitir un voto con nuestra compra y premiar o no ciertas prácticas empresariales.

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Irina Tasias

Irina Tasias

itasias@soycomocomo.es

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